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martes, 9 de febrero de 2021

CULTURA PRECOLOMBINA - AMERICA DEL NORTE 1


NATIVOS NORTE AMERICANOS (USA).

Mientras un invierno frío aúlla afuera, los niños se acurrucan bajo colchas gruesas de pieles. Escuchan la voz calmante de su abuela. “En el principio estaba el Gran Espíritu”, comienza la abuela, “quien gobernaba en un mundo de cielo y agua”. Entonces, el Gran Espíritu, dice la abuela, creó tierra, plantas y animales. Finalmente, de madera viva, el Gran Espíritu talló a gente para poblar el mundo nuevo. Estos niños abenaki de Nueva Inglaterra están aprendiendo cómo originó su pueblo. La mayoría de los grupos tienen creencias acerca de su origen, de dónde vinieron. Puede que hayas oído historias de cómo tus propios parientes llegaron por primera vez a América.
¿Sabes dónde vivían los antepasados hace 10,000 años?
Solamente si eres nativoamericano tenías parientes en América hace tanto tiempo. Los europeos y otros grupos no empezaron a llegar hasta hace un poco más de 500 años. Por miles de años, estos primeros habitantes fueron los únicos que vivieron en el continente americano. En este capítulo aprenderás acerca de estos habitantes hábiles y las formas creativas que desarrollaron para vivir conforme a su mundo natural.
Aún hoy día, los científicos están tratando de aprender más acerca de los primeros americanos. Estos habitantes de épocas anteriores dejaron muy pocos registros escritos para indicarnos cómo era su vida, así que los investigadores tienen que estudiar otros objetos que ellos dejaron. ¿Qué ha sobrevivido? No hay mucho. Unos cuantos huesos humanos y de animales, algunas herramientas de piedra y de metal, trocitos de alfarería. Como detectives, los científicos revisan estas claves, tratando de imaginarse cómo vivieron estos habitantes y cómo cambió su vida con el paso del tiempo. Cuando los científicos encuentran un objeto nuevo, tratan de determinar si éste apoya sus ideas actuales o si sugiere otras ideas nuevas.
Durante tu vida, es probable que los científicos aprendan mucho más acerca de los primeros americanos y corrijan muchas conclusiones suyas. Este capítulo da a conocer las historias de estos habitantes tal y como las conocemos actualmente.


RUTAS DE MIGRACIÓN DE LOS PRIMEROS AMERICANOS.
 
Lo más probable es que los primeros americanos migraron a pie de Siberia, en Asia, a Alaska. En la actualidad Alaska y Asia están separadas por una tira del océano llamado el Estrecho de Bering. Pero había una época en la que las unía un puente de tierra. A través de un puente de tierra Hace cerca de 30,000 años comenzó la Edad de Hielo más reciente. Conforme bajaban las temperaturas, gran parte de la tierra se cubría de glaciares, láminas de hielo de un grosor de hasta una milla. Con el agua atrapada en los glaciares, el nivel de los océanos bajó 200 pies. Este proceso dejó al aire libre un puente ancho de tierra entre Asia y Norte América que los científicos han llamado Beringia.
En el verano, los pastizales de Beringia atraían a los grandes mamíferos de Asia, tales como los mamuts, los “primos” de pelo largo del elefante. Durante miles de años, poco a poco, los animales se extendieron hacia el este. Tras ellos siguieron generaciones de familias de cazadores siberianos. Armados solamente con lanzas de punta de piedra, los cazadores mataron a estos grandes y poderosos animales para alimentarse. A lo largo de aquella época, quizá hace entre 10,000 y 20,000 años, algunos de estos cazadores llegaron a América. Otros migrantes podrían haber viajado por la costa de Beringia en barcos para atrapar peces, focas y otros mamíferos marinos.
La Migración al este y al sur Una vez en América, los cazadores siguieron a los animales hacia el sur, a lugares en los cuales en la primavera crecían pastizales nuevos. Entonces, hace 10,000 años, la Tierra se calentó otra vez. Cuando se derritieron los glaciares y el nivel del océano subió, el puente de tierra desapareció. Los mamuts y otros animales de presa tradicionales comenzaron a extinguirse, quizá por enfermedades, exceso de cacería o un cambio de clima.
Los nativos americanos desde entonces tenían que encontrar nuevas fuentes de alimento y nuevos materiales para hacer su ropa y construir sus refugios. Así que se convirtieron en cazadores—recolectores, atrapando animales pequeños, pescando más que antes y recogiendo plantas y semillas comestibles. Durante miles de años, se extendieron por los dos continentes americanos, del Pacífico al Atlántico, y desde Alaska hasta la punta de Sudamérica.


LOS NATIVOS AMERICANOS SE ADAPTAN AL MEDIO AMBIENTE.
 
Los nativos americanos vivieron en una variedad de lugares, desde bosques nevados hasta desiertos secos y vastos pastizales. Cada uno de estos lugares es otro medio ambiente. El medio ambiente incluye todo lo que nos rodea—tierra, agua, animales y plantas. Cada medio ambiente también tiene su propio clima o patrón de clima que no varía a largo plazo. Los grupos de nativos americanos sobrevivieron adaptándose, o cambiando su estilo de vida, según las necesidades de cada ambiente, su clima y sus recursos naturales.
El Uso de los recursos naturales Los nativos americanos aprendieron a usar los recursos naturales de cada medio ambiente para obtener comida, hacer ropa y construir refugios. En las regiones gélidas de muy al norte, los primeros americanos sobrevivían cazando caribú en el verano y mamíferos marinos en el invierno. Hacían ropa abrigadora con gorros de pieles de animales. Para evitar quedarse deslumbrados por el reflejo del sol que brillaba en la nieve, hacían gafas de hueso con ranuras a través de las cuales podían ver.
La gente del norte vivía la mayor parte del año en casas hechas de madera que flotaba en el mar y pieles de animales. En el invierno, los cazadores construían refugios temporales llamados iglúes con bloques de nieve.
En climas más cálidos, los primeros americanos recogieron plantas silvestres. Entonces, hace como 7,000 años, aprendieron a cultivar plantas como calabaza, chile, frijol y maíz. El cultivar su propia comida les permitió asentarse en un lugar en vez de seguir a los animales o buscar plantas comestibles en zonas despobladas. Estos primeros granjeros construyeron los primeros asentimientos de América. Regiones culturales de nativos americanos A lo largo de muchas generaciones, grupos de nativos americanos desarrollaron sus propias culturas, o estilos de vida. Muchos llegaron a formar parte de agrupamientos más grandes que estaban organizados de manera informal bajo líderes en común.
Los grupos que vivían en el mismo tipo de medio ambiente a menudo se adaptaban en formas similares. Con frecuencia, los habitantes de los bosques vivían en casas cubiertas de corteza de árboles, mientras los del desierto construían sus refugios con ramas cubiertas de arbustos.
Los historiadores han agrupado a los nativos americanos en regiones culturales según sus artefactos (artículos hechos por la gente). Una región cultural consiste en grupos que comparten un idioma y estilo de vida similares.
Para los años 1400, entre uno y dos millones de nativos americanos habitaban diez grandes regiones culturales al norte de México.
Más adelante, conforme leas este capítulo, examinarás de cerca ocho de estas regiones. Éstas incluyen la Costa del Noroeste, California, el Gran Valle, la Meseta, el Suroeste, las Grandes Llanuras, los Bosques del Este y el Sureste.


VISIÓN DE LOS NATIVOS AMERICANOS DE SUMEDIO AMBIENTE.
 
Dondequiera que vivieran, los nativos americanos tenían un vínculo estrecho con su entorno. Ellos se veían a sí mismos como parte de una comunidad de plantas, animales y otros objetos naturales. Como dijo un sioux, “De Wakan Tanka, el Gran Espíritu, llegó una gran fuerza de vida unificadora que entró en todas las cosas—las flores de los llanos, los vientos, las rocas, los árboles, los pájaros, los animales—y fluyó a través de ellas. Y era la misma fuerza que se le sopló al primer hombre, llenándolo”.
Los Espíritus de la naturaleza Por lo general, los nativos americanos creían que cada parte de la naturaleza tenía su propio espíritu. Cada persona tenía que mantener un balance con los demás espíritus. Estas creencias se expresaban a través de varias costumbres. Por ejemplo, los granjeros del suroeste hicieron que el maíz formara parte de cada ceremonia. Los cazadores les daban gracias a los animales que mataban.
El Uso de la tierra. A diferencia de los europeos, los nativos americanos no creían que la tierra pudiera ser propiedad privada. Sin embargo, cada grupo estaba vinculado estrechamente a su hogar—el área donde sus habitantes vivían la mayor parte del año. Si fuera necesario, los nativos americanos pelearían para proteger su derecho a esta tierra.
Los nativos americanos modificaron la tierra para satisfacer sus necesidades. Los grupos de los bosques les prendían fuego para frenar el crecimiento excesivo de las plantas, para que los venados pudieran pastar y las bayas pudieran crecer. Los granjeros del suroeste construían acequias para llevar agua a sus campos secos.
Estas prácticas rara vez han dañado el ambiente. Como explica un historiador nativoamericano, “Sacamos nuestras almejas aquí, pescamos nuestro salmón por allá, conseguimos… huevos de gaviota en otra isla…Y a nuestro regreso, este lugar ya se habrá repuesto”.
Los nativos americanos trataban de no desperdiciar lo que tomaban de la naturaleza. Una mujer de California recordó, “Cuando matamos los animales por su carne, nos la comemos toda. Cuando excavamos raíces, hacemos hoyos chicos… Sacudimos los árboles por Sus bellotas y piñones, no derribamos los árboles”.


LOS NATIVOS AMERICANOS DE LA COSTA DEL NOROESTE.

La región cultural de la Costa del Noroeste se extiende desde el sur de Oregon hasta Canadá. Los inviernos por la costa del océano son fríos, pero no gélidos y los veranos son frescos. Al este, las montañas escarpadas están cubiertas de gruesos bosques de abetos blancos, abetos rojos y cedros. Las montañas atrapan las tormentas del Pacífico así que hay mucha lluvia durante la mayor parte del año.
Comida abundante Los grupos del noroeste encontraron mucha comida, en especial en el mar. Ellos construyeron sus aldeas junto a las playas angostas y las bahías de la costa y en las islas cercanas.
Recogían almejas, otros mariscos y algas de las aguas poco profundas. Se aventuraron en el mar en canoas para cazar focas, lobos marinos y ballenas, así como halibut y otros peces. Los bosques proporcionaban venado, alce, oso, castor y cabra montés. Los cazadores desarrollaron armas especiales para cada clase de criatura. Para atrapar focas, por ejemplo, construyeron arpones largos de madera, o lanzas. El arpón tenía en su punta un gancho hecho de hueso que se atoraba en el cuero de la foca. En el otro extremo, los cazadores sujetaban una cuerda larga para no perder ni su arma ni su presa.
A principios del verano, grandes cantidades de salmón nadaban desde el mar río arriba para poner sus huevos. Los hombres construían rejas de madera que alcanzaban atravesar el río para impedirles el paso a los peces, haciendo más fácil el atraparlos con una red. Las mujeres secaban la carne de salmón para que sirviera de alimento durante todo el año.
Constructores y talladores Los bosques del noroeste proporcionaron materiales para casas y muchos objetos útiles. Usando cuñas y hachas de piedra, los hombres cortaban tablas de madera largas y delgadas de troncos o de árboles vivos. Luego unían estas tablas para construir casas grandes y resistentes. Para que no entrara la lluvia, hacían tejas de hojas largas de corteza de cedro.
Las mujeres cortaban tiras de la suave corteza interior y las usaban para hacer canastas, tapetes, cuerdas y cobijas. Incluso tejían las tiras de corteza para hacer capas de vestir impermeables.
Con tanta comida abundante a sus alrededores, los grupos del noroeste tenían el tiempo suficiente para practicar las artesanías. Las mujeres hacían botones de concha decorativos y los cosían a su ropa con agujas de marfil. Los hombres usaban herramientas como cuñas de madera, taladros de hueso, cinceles de piedra y cuchillos de piedra para tallar máscaras detalladas de animales y tazones de madera.


NATIVOS AMERICANOS DE CALIFORNIA.

La región cultural de California se extiende desde el sur de Oregon hasta Baja California. Las tormentas del océano llevan lluvias de invierno a esa región. Pero los veranos son calientes y secos, particularmente en el interior.
La región de California incluye no sólo la costa, sino también las colinas costeras, un valle interior, desiertos y el lado oeste de la cordillera de la Sierra Nevada. Más de 100 grupos pequeños, más que en cualquier otra región cultural, establecieron sus hogares en estos diversos medios ambientes.
Muchas fuentes de alimento Los grupos que vivían en la costa del norte de California dependían principalmente del salmón para alimentarse. Más hacia el sur, los grupos costeros dependían más de los mariscos. Lejos de la costa, había grupos que cazaban venado con arcos y flechas. Ponían trampas para cazar conejos y usaban redes para atrapar patos. La gente de California también recogía raíces, bayas y nueces.
La mayoría de los grupos de la región dependía de las bellotas de} los robles como su alimento básico. En el otoño, las mujeres cosechaban las bellotas, las pelaban y las molían para hacer una pasta.
Después enjuagaban la pasta para quitarle su sabor amargo. Las mujeres cocinaban la pasta, mezclándola con agua en canastas tejidas de forma cerrada y luego le echaban piedras calientes a la mezcla para hacer que se cocinara. Vestuario, casas y canastas Cuando trabajaban, las mujeres usaban mandiles sencillos o faldas hechas de hierbas u otras plantas, o a veces de tiras de cuero. En los meses más fríos, se envolvían en pieles de animales.
Debido a que el clima era templado, los habitantes de California construían casas sencillas. En las áreas llenas de bosques, los hombres usaban herramientas hechas de astas de venado y alce para cortar grandes tiras de corteza de secoya. Adornaban éstas en forma de cono para formar una casa. En las áreas pantanosas, la gente tejía tapetes gruesos de caña para adornar un armazón de postes en forma de cono.
Los habitantes de California tejían materiales de plantas para hacer muchos artículos útiles. Ellos hacían canastas para cocinar y almacenar y coladores y redes en forma de trampa para atrapar peces. Las mujeres usaban patrones de tejidos finos y elegantes para elaborar canastas y decoraban sus objetos de artesanía con conchas de almejas y plumas de pájaros.


NATIVOS AMERICANOS DEL GRAN VALLE.

Al este de California está el Gran Valle, un área baja entre la Sierra Nevada y las Montañas Rocosas. Las montañas de ambos lados de esta región impedían la caída de la lluvia, creando el desierto que caracteriza esta área.
Las plantas que crecen en esta área son las que necesitan poca agua, como las hierbas bajas, las artemisas y árboles riscosos de piñón. Sólo los animales pequeños como los conejos y lagartijas viven en esta árida región.
Con la comida y el agua limitadas, solamente unas cuantas familias podían vivir en un lugar a una sola vez. Era por eso que los habitantes del Gran Valle viajaban en grupos pequeños y pasaban gran parte del año en busca de comida.
Calor y frío extremos Donde acampaba la gente, hacía refugios temporales de postes de sauce en forma de cono cubiertos con arbustos o caña. Casi todo el año, acarreaba agua en canastas cubiertas de savia de pinos.
Al llegar el invierno, las temperaturas bajaban más allá del punto de congelación. Para conservar el calor, la gente hacía ropa de pieles de conejo. Primero torcía tiras largas de piel para que se viera solamente el pelo. Luego tejía estas tiras en un telar de sauce. Cada abrigo de adulto requería cerca de 100 pieles de conejo.
En busca de comida Los habitantes de este medio ambiente árido (seco), seguían las fuentes de alimento de una estación en otra. En la primavera, acampaban cerca de los lagos y ríos del valle, crecidos por la nieve derretida. Los hombres atraían a los patos migrantes con señuelos flotantes hechos de caña. Cuando aterrizaban las aves, los hombres los perseguían para que entraran en redes. Mientras tanto, las mujeres recogían huevos de pato y retoños tiernos de plantas de anea.
Cuando los arroyos se secaban en el verano, los habitantes del Gran Valle disfrutaban de bocados de serpientes y saltamontes. Pero más que otra cosa, comían plantas, casi 100 variedades. Las mujeres usaban palos afilados para sacar las raíces. Para tirar las semillas de las plantas, usaban canastas planas de manga larga que habían tejido.
Recogían bayas maduras de los arbustos que crecían en las pendientes de las montañas. En otoño, unas bandas cosechaban nueces y cazaban liebres gordas. Cuando llegaba el invierno, la gente del Gran Valle vivía en las colinas más cálidas y se arropaba de sus abrigos de conejo. Vivía en chozas y cuevas y se alimentaba de la comida que había puesto a secar antes, en espera del regreso de los patos en la primavera.


Recogían bayas maduras de los arbustos que crecían en las pendientes de las montañas. En otoño, unas bandas cosechaban nueces y cazaban liebres gordas. Cuando llegaba el invierno, la gente del Gran Valle vivía en las colinas más cálidas y se arropaba de sus abrigos de conejo. Vivía en chozas y cuevas y se alimentaba de la comida que había puesto a secar antes, en espera del regreso de los patos en la primavera.

lunes, 14 de septiembre de 2020

NATIVOS AMERICANOS (USA): PINTURAS Y PLUMAS - EL LOBO PARA EL NATIVO

PINTURAS Y PLUMAS EN LOS INDIOS NORTEAMERICANOS.

La historia de los nativos y el uso de plumas y pinturas indias americanas está intrínsecamente ligado a la unión entre el hombre y la naturaleza. Las tribus de indios americanos hicieron de este arte un culto a la Madre Naturaleza, representando una forma de vida para muchos. Dependiendo de su color o forma, transmitían un tipo de mensaje, aunque siempre con el objetivo de conseguir las propiedades de los espíritus a los que estaban representando.

La historia de las pinturas indias americanas se remonta hasta las primeras pinturas rupestres, las cuales evolucionaron con el paso del tiempo, pero sin perder la creencia de que transmitían la fuerza de sus ancestros. Además, se las consideraba verdaderas muestras de belleza.
Las pinturas que llevaban los indios americanos tenían una importancia más allá de la estética. Se decía que conseguían propiedades de los espíritus a los que estaban representando. De ahí su relevancia a la hora de combatir o cazar. De hecho, había pinturas que solo eran merecedoras de quienes habían logrado una gesta importante, desde robar el caballo de un enemigo hasta recibir una herida de combate.

Como hemos comentado, el uso de pinturas significaba mucho más que simples colores. Eran símbolos importantes que hablaban por sí solos. Por ejemplo, la misma pintura con diferentes colores podía tener distintos significados. El diseño de un águila mirando al cielo hacía entender a los demás que había logrado matar a un enemigo y, además, le había arrancado el pelo. Si eran roja, significaba que había sido herido y, si era verde, que había conseguido acabar con un guerrero de alto nivel.



En definitiva, este arte estaba intrínsecamente asociado a su identidad, mostrando símbolos importantes para quien lo lleva pintado en la piel.
Los indios americanos daban mucha importancia a las plumas ya que, dependiendo de la cantidad y el tamaño de las mismas, se podía medir el valor del guerrero que las portaba. Era algo similar a lo que hoy son los galones militares, ya que eran ganadas en combate frente a otros pueblos, o también tras completar una gran hazaña.
Así, cuando lucían las plumas, todo el pueblo podía saber la valentía que había demostrado o el rango que ostentaba en la tribu. Su origen se remonta a costumbres ancestrales gracias a las cuales se reforzó el vínculo entre el hombre y la naturaleza.

El color no era menos importante. Por ejemplo, si portaban plumas rojas con muescas significaba que quien la llevaba se la había quitado a un enemigo, mientras que la misma pluma cortada por la mitad implicaba que su portador había sido herido en batalla.

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EL LOBO, UN ANIMAL SAGRADO PARA LOS NATIVOS AMERICANOS.

El lobo es un animal que tiene un comportamiento muy definido, o “ritualista”, en diversos aspectos. El primero de ellos es el de las jerarquías. Estas son sumamente rígidas entre ellos. El macho alfa y la hembra alfa son los líderes indiscutibles del grupo. A diferencia de otras especies, tal líder no es el más grande, o el más combativo, sino el más inteligente y hábil.



El lobo ni es solitario, ni es salvaje, como quizás nos han hecho pensar. Son animales muy sociables, que siempre andan en manada. Si hacen algo solos es en función de su grupo. Combinan de forma equilibrada su individualidad con el sentido colectivo. Solo acuden a la violencia en casos extremos y prefieren evitar el combate, o terminarlo tan pronto como sea posible. Los lobos no muerden en el cuello a otros lobos; en otras palabras, no matan a los de su propia especie.
Los nativos americanos dicen que los tres grandes poderes del lobo son el acecho, la invisibilidad y la protección familiar. Estos animales no hacen ostentación de su fiereza o poder. Observan, analizan y pasan inadvertidos mientras lo hacen. Miden el terreno, calculan. Sus enemigos no los ven porque saben “desaparecer”. Atacan solo cuando es necesario y con un plan estratégico, por así decirlo.


LA MEDICINA DEL LOBO. 

Para los nativos americanos el lobo es un guía. Todos llevamos algo del lobo dentro de nosotros y hay momentos de la vida en donde ese espíritu valiente, sagaz y prudente debe despertar. En eso consiste la medicina del lobo: en acudir a esa fuerza interior y esa capacidad estratégica para enfrentar los retos vitales.
Los nativos piensan que hay momentos de la vida en los que el espíritu del lobo se convierte en un aliado temporal. Son aquellas circunstancias en las que emerge la faceta osada, leal, generosa y libre que hay dentro de nosotros. El espíritu del lobo es insumiso y valiente. Por eso, aparece como aliado cuando decidimos hacer algo que nos hemos prohibido, o nos han prohibido, sin una verdadera razón de fondo.
La medicina del lobo tiene que ver con cultivar y permitir que emerja esa fuerza indomable. Los nativos piensan que los lobos y las brujas siempre van de la mano, y que se sienten más cómodos en la oscuridad. Significa que nuestra faceta más mágica y libertaria surge cuando no estamos expuestos a los ojos de otros. En esas condiciones, encontramos solución a nuestros problemas y descubrimos caminos que antes no veíamos.


DESPERTAR AL LOBO QUE LLEVAMOS DENTRO.

Según las tradiciones, la primera vía para despertar al lobo que llevamos dentro es permanecer atentos a nuestros sueños. La medicina del lobo es sobre todo un reencuentro con la fuerza que está en nuestra esencia. La zona oculta de cada quien se expresa a través de los sueños y por eso comprender ese mundo onírico es fundamental para conocernos mejor y recuperar el valor en el espíritu.
Así mismo, según la medicina del lobo, es fundamental que dediquemos un tiempo a observarnos. Tratar de vernos como espectadores de nuestro propio actuar. Observarnos, sin juzgarnos, pero sí intentando ver cuáles son esos elementos que son obstáculos y que, cuando volvemos a nuestro punto de vista habitual, aparecen enmascarados. ¿Qué es lo que ata nuestro espíritu? ¿Miedos? ¿Mandatos? ¿Experiencias del pasado?

Lo que sigue es actuar. Si deseamos hacer algo, no tenemos por qué esperar a que las circunstancias sean propicias o a que se nos faciliten las cosas. Hoy, ya mismo, podemos comenzar a trabajar por eso que deseamos, e ir tras ello con determinación, generosidad y lealtad. Según la medicina del lobo, si adoptamos esta actitud, el espíritu del lobo se hará presente y nos guiará.

miércoles, 13 de mayo de 2020

NATIVOS AMERICANOS (USA): CURANDERISMO.

SOCIEDADES CHAMÁNICAS Y EL CURANDERISMO EN LOS INDIOS NORTEAMERICANOS.

Los chamanes individuales practican por su cuenta, pero la mayoría de ellos pertenecen a alguno de estos grupos, que ofrecen apoyo mutuo y organizan los múltiples y complejos rituales que gobiernan las vidas diarias de la gente. Está claro que las leyes éticas y las prácticas de las Cinco Naciones fueron estudiadas cuando se redactó la Constitución de los Estados Unidos, y parte de su filosofía se incorporó a ella.

Especializaciones chamánicas.

En muchos casos, estas sociedades están diseñadas para permitir especializaciones. Por ejemplo, los seneca; que forman parte de la nación iroquesa y por tanto una de las cinco naciones originales que viven en la región noreste de Estados Unidos. Ellos tienen una sociedad general de medicina animal que mantiene estrechos vínculos entre los humanos y los animales, tanto físicos como espirituales. También tienen grupos especializados como la Sociedad Águila; una de las más poderosas, que trabaja para devolver la vida a los que están al borde de la muerte; y realizan poderosas y complicadas danzas con trajes emplumados. También está la Sociedad Oso, que trata de curar enfermedades específicas; la Sociedad Nutria, que se centra en la magia de las mujeres y trabaja principalmente con el agua, y la Sociedad Bisonte, que danza, canta y prepara un plato curativo hecho con carne de bisonte.


La misma tribu también posee una Cantadora para los Muertos; que siempre es una mujer y trabaja al servicio de quienes tienen sueños inquietantes enviados por sus antepasados difuntos. Además, también existe la Sociedad del Falso Rostro, que trabaja por medio de elaboradas mascaras divididas en cuatro grupos: máscaras de portero o de doctor, máscaras de baile, máscaras de mendigo y máscaras secretas. Las máscaras de doctor se usan durante los rituales de curación, las de mendigo en ceremonias para solicitar la curación a los espíritus, y las máscaras de danza para las ceremonias de baile. Las máscaras secretas sólo se usan en ceremonias privadas que no están abiertas al público y se consideran las más poderosas.

Jerarquías.

La mayoría de estas sociedades son extremadamente jerárquicas, y se juzga a cada uno de sus miembros por sus habilidades y especialidades. Los ojibwa, por ejemplo, reconocen cuatro tipos de disciplina curativos: el tcisaki, o adivino masculino, el nanandawi, o doctor tribal; el wabeno, u “Hombre del Cielo del Amanecer”, que manipula el fuego a fin de interpretar sueños, guiar novicios y curar a los enfermos, y el meda, o curandero de familia.


Rituales, jerarquía e iniciación.

Los rituales para afiliarse son rigurosos e intensos, y están diseñados para que cada candidato manifieste su máximo poder. En la Sociedad Midewiwin de los ojibwa; quienes muestran aptitudes para curar con plantas o tienen otros dones curativos; son sometidos a los espíritus (manitou) para que los pongan a prueba. Si pasan la prueba – generalmente recibiendo un sueño de los espíritus -, son admitidos al nivel más bajo de la sociedad. A partir de ahí, tiene que ir ascendiendo ocho niveles, cada uno de ellos más poderoso y secreto.
En las últimas etapas del proceso; el iniciado se tumba en el suelo y se le colocan una variedad de conchas sobre el cuerpo. Éstas tienen la finalidad de enfocar el poder de manitou en el chamán y ofrecerle protección ente los ataques de los espíritus malignos. Mientras el candidato está tumbado en el suelo, los profesores le disparan simbólicamente en las áreas del cuerpo donde ha sido invocada esa protección. Si el iniciado muestra señales de estar herido, ha fracasado en la prueba; pero si permanece inmóvil y continúa su viaje por el mundo de los espíritus, al final será considerado un chamán plenamente capacitado.

Uso de las cabañas para sudar en América del Norte.

En América del Norte, en el típico ritual, el intenso calor hace que la piel exude sudor, y esto tiene el efecto de limpiar el cuerpo de impurezas, y alivia el dolor reumático u otras enfermedades; pero su efecto sagrado es la humildad que produce en quien suda, que se dedica a rezar durante la ceremonia. En la mayoría de las sociedades tradicionales americanas este baño de vapor es una herramienta para la disciplina espiritual. La mayoría de los usuarios entran en una actitud de oración; sabiendo que todos están sentados en el mismo estado de humanidad básica y que están frente a una fuerza espiritual más grande que cualquiera de ellos.
En 1979, cuando la religión nativa americana fue reinstaurada oficialmente como una vía espiritual legítima, este ritual quedó plenamente integrado en la vida de las reservas, y se está extendiendo por todo el mundo como medio de preparación espiritual, curación y comunión.
Los que entran en la cabaña, entran para rezar por los antepasados o por familiares que están pasando por dificultades, por las situaciones del mundo, por el alivio de las enfermedades, y así sucesivamente.
Quienes han estado en prisión o han vuelto de la guerra entran para purificarse de la violencia que han visto. Los asistentes cantan rondas de oración mientras soportan el calor. Sufriendo por otros, los que sudan esperan que sus oraciones sean escuchadas y que se despejen los obstáculos.


La búsqueda de la visión.

Entre los pueblos de las llanuras del centro de América del Norte, las tradiciones y técnicas del chamanismo cambian un poco. Algunos comentaristas llegan a preguntarse si estos pueblos poseen realmente una tradición chamánica. No obstante, a pesar de las diferencias, existen suficientes pruebas que apoyan el hecho de que, en la mayor parte del continente norteamericano, las tribus participan en actividades chamánicas. A diferencia de las prácticas clásicas de Siberia y el Círculo Ártico; los chamanes y la gente medicina de las llanuras, como los Lakota o los Pies Negros, buscan la iniciación por el aislamiento, el ayuno y la meditación. Y la versión más claramente delineada de estas prácticas es la búsqueda de la visión.
El propósito de la búsqueda de la visión es permitirse contactar con los espíritus y recibir su guía, limpiar y armonizar el cuerpo, y descubrir una dirección personal o destino. Frecuentemente, quienes emprenden un rito de transito tan poderoso y transformador se preparan para él durante meses.


Cómo se realizan las búsquedas de visión.

La mayoría de las búsquedas de la visión requieren hasta cuatro días para completarse, aunque algunas pueden ser más largas. En el caso típico tienen lugar en la naturaleza. La persona que la emprende elige un lugar para hacer su viaje; o bien el hombre o mujer medicina le dice dónde hacerlo y sus preparaciones. A menudo esta misma persona dirige al buscador en todos los aspectos de la ceremonia; y provee apoyo y guía espiritual en el viaje.
El buscador se purifica en el ritual del sudor y luego es llevado al lugar asignado para realizar su búsqueda. Allí permanecerá sin comer ni beber durante entre una y cuatro noches; renunciando a todas las cosas que normalmente les sustentan y confiando enteramente en su fuerza espiritual interna. Durante este tiempo el buscador se centra en la guía que está buscando. Debe superar los deseos terrenales, afrontando su naturaleza humana para recibir la visión. Una vez completada la búsqueda de la visión, el viajero relata su experiencia al hombre o mujer medicina. Éste le ayudará a entender cualquier mensaje que haya recibido. Los efectos de la búsqueda de la visión casi siempre son extremos. Los chamanes hablan de cambios en el cuerpo y en el alma que son para siempre.


PLANTAS QUE LOS NATIVOS AMERICANOS USABAN PARA CURARSE

La nación Cherokee es una tribu nativa norteamericana que creía que había hierbas dadas por su “creador” para guiarlos y curar lo que en la tierra por accidentes podían contraer, así que los Cherokees tenían un respeto muy alto por sus plantas, recogían solo un tercio de la planta para asegurar su continuación y de manera que siguiera sana para las siguientes generaciones, al día de hoy estas plantas no son tan comunes ni tienen la calidad de antaño por la sobreexplotación y el daño al medio. La farmacia natural está siendo diezmada.

Plantas curativas usadas en la medicina nativa americana.

Las plantas tienen químicos naturales muy potentes que pueden ser dañinos si no se usan apropiadamente. Comprar plantas en una herboristería que ya han sido recolectadas por manos expertas y tomarlas bajo la guía de un naturópata.
1.- CEANOTHUS CUNEATUS
Crece en la zona de California y Oregón, así que lejos de ahí no sea fácil encontrarla. Su raíz fue usada por los curanderos Cherokee, como sustancia de propiedades diuréticas, principalmente se la conocía para estimular de manera correcta los riñones.
Primos en la misma familia de plantas se usaban también para problemas bucales y de garganta, inflamaciones, quistes y tumores.
La manera más fácil de consumirla efectivamente es un té, infusiona la raíz y la corteza durante 5 minutos, bebe lo más rápido posible para que sea activa.


2 .- MENTA

Hoy en día la menta es una de las más consumidas, pero lo que la gente no sabe es que es un poderoso antioxidante que contiene vintaminas A y C, fósforo, calcio, potasio y magnesio.
Los Cherokee la bebían para estimular el sistema digestivo y bajar la presión arterial. Aplastaban las hojas para crear emplastes y linimentos. También hacían baños de hojas de menta para limpiar el cuerpo de rojeces y picores.

3.- MILENRRAMA.

La milenrrama tiene propiedades coagulantes que ayudan que las heridas menores formen costra y se curen. Cuando se beben con agua ayuda contra la inflamación del sistema digestivo.
Los Cherokee usaban la milenrrama para muchas más cosas, vesícula biliar, riñones. Una cocción de hojas y ramas se aplicaban tópicamente para arreglar problemas de piel como sequedad y acné.

4.- PIE DE GATO.

La usaban muchas tribus en toda norteamérica para múltiples propósitos medicinales, principalmente para estimular la digestión.

5.- SMILAX BONA-NOX.

Entre los nativos americanos esta planta se usó como purificante sanguíneo, hay datos de que algunos curanderos Cherokee la usaban para la artritis.
Más aún, las hojas y corteza mezclada con grasa animal se usaron para tratar quemaduras, cortes y rojeces.

6.- MORAS.

Tal cual, moras, un potente suplemento alimenticio muy de moda ahora. Los Cherokee las usaban para calmar problemas estomacales. Estudios actuales muestran altos niveles de bioflavonoides, antioxidantes y muchos otros componentes beneficiosos en menor medida.
Los Cherokee molían las raíces de la planta, las andulzaban con miel o sirope de arce. Esta mezcla ayudaba a gargantas resentidas, toses, encías sangrantes y pequeñas heridas bucales. Las raíces también tienen propiedades antiinflamatorias que reducen la hinchazón y alivia las articulaciones.

7.- RUMEX CRISPUS.

Esta hierba se usa normalmente en ensaladas. Tiene un toque agridulce y en un paquete enorme de vitaminas y minerales.
Entre los nativos americanos se usaba como una fuente de hierro. Se creía también que tiene propiedades laxantes. Cuando se muele y se le añade cera de abejas y un poco de aceite se usa como linimento para pequeños cortes y otras irritaciones cutáneas.


8.- GORDOLOBO.

Los Cherokee no han dejado de adorar esta planta que ayuda con problemas de pulmones y básicamente problemas respiratorios. Quemaban las raíces e inhalaban los humos que decían que ayudaban con las glándulas mucosas. Las flores se usan para preparar un té sedativo y para tratar migrañas.

9.- COLA DE GATO.

Esta no es un tratamiento medicinal, si no un tratamiento preventivo. Según la tradición Cherokee puede incluso ser recomendable en procesos de recuperación. La planta entera es comestible excepto las hojas y las cabezas de las semillas. Incluso es una planta tradicionalmente usada como alimento por su alto contenido en almidón.



10.- SUMAC (RHUS)

Es una especia muy potente con propiedades medicinales. La tradición Cherokee la usaba en decocción de corteza para la garganta y diarrea. Las hojas de Sumac pueden ser remojadas en agua tibia para hacer emplastes para tratar fiebres.

11.- ESCARAMUJO.

Tiene una cantidad considerable de vitamina C. Puede ser usada para prevenir y curar enfermedades comunes relacionadas con la gripe. Puede ayudar a curar problemas estomacales, deficiencia de ácido estomacal, prevenir irritación estomacal, úlceras y tratar los intestinos.
Los Cherokee la usaban en té para estimular los riñones y vejiga. Un te hecho con los pétalos se usaba tradicionalmente para la garganta, mientras que las raíces para la diarrea.

jueves, 5 de marzo de 2020

NATIVOS AMERICANOS (MÉXICO): IMPERIO AZTECA-FINAL..

NATIVOS DE MESOAMÉRICA.


LA CULTURA AZTECA (Final).

ORGANIZACIÓN MILITAR: LOS GUERREROS AZTECAS.

        El ejército azteca estaba altamente especializado, ampliamente respaldado por la sociedad y el Estado, que no dudaba en destinar grandes recursos a los asuntos militares y no me refiero únicamente a los inherentes al despliegue bélico, sino a la existencia de tribunales castrenses, edificios para sus ritos y reuniones, también buena parte de los productos de lujo que se reservaban para recompensar las hazañas guerreras, además de incluir en el calendario gran cantidad de fiestas relacionadas con el mundo militar. Sin duda, éstas eran las que más predicamento social tenían, porque en ellas el Estado hacía gala de su liberalidad, haciendo partícipe de los triunfos militares a toda la comunidad, en grandiosos espectáculos públicos donde se recompensaba a los mejores guerreros y se le encumbraba a la categoría de héroes.
      Otros recursos del Estado financiaban escuelas militares a las que todos los jóvenes aztecas, nobles o plebeyos, tenían la obligación de asistir. En ellas impartían el entrenamiento necesario para fortalecer el cuerpo, sin descuidar la mente y cuando estaban preparados hacían su primera incursión en el campo de batalla, bajo la supervisión de un guerrero experimentado.
    Primero acarreando los pertrechos y poco a poco interviniendo en las refriegas, hasta labrarse un futuro prometedor a través de la captura de enemigos. El número de prisioneros y si se hacían en solitario o en grupo marcaba el ascenso militar. Los distintos grados, las unidades tácticas, incluso la filiación étnica quedaba definida por el uso distintivo de los trajes, las divisas, las armas y los peinados, todo ello regulado en unas ordenanzas dictadas por Moctezuma. En ellas dejaban claro quién, por qué y en qué circunstancias podía vestir de determinada manera e infringir estas normas se pagaba con la vida, pero antes de disfrutar de estos privilegios los jóvenes aztecas tenían la obligación de asistir a las escuelas, patrocinadas por el Estado, donde aprendían las artes militares.
   Los nobles de más alto rango ingresaban en las prestigiosas sociedades militares que, como tales, tenían sus elementos distintivos. Estaban formadas por la elite militar y disfrutaban de amplísimos privilegios. Para ser miembro había que pasar por ritos y ayunos de extrema dureza, tras los cuales el tlatoani, en celebración solemne, procedía a horadar la nariz de los nuevos miembros y les otorgaba sus armas e insignias características. Estos guerreros no promocionaban más, aunque fueran incrementando el número de cautivos en las guerras y para ser miembros debían apresar a cinco guerreros de las provincias de Atlixco, Huexotzingo o Tliliuhquitépec y si dos de ellos procedían de Atlixco o Huexotzingo era «tenido por terrible y valentíssimo».
       Sus privilegios no acababan en el vestir, sino que disfrutaban de exenciones fiscales, de un lugar específico de reunión llamado quauhcalli o «casa de las águilas», ubicado en el centro ceremonial, de tribunales para juzgar sus asuntos y el tlatoani los distinguía con su amistad. Estas sociedades estaban representadas por animales totémicos que conferían sus cualidades a los guerreros y aunque las más conocidas eran las águilas y jaguares, también existían otras como los coyotes o los admirados otomíes o cuachic que, siendo en extremo valientes, no estaban representados por ningún animal.


TIPOS DE GUERREROS.

Guerrero Cuachic o Rapados.

           Estos guerreros eran los más valientes de la elite azteca por haber «sobrepujado sus hechos y valentías, en número de veinte». Su aspecto era tan feroz que no necesitaban ningún traje especial para inspirar terror en el enemigo. Iban prácticamente desnudos, sin que las inclemencias del tiempo hicieran mella en ellos. Utilizaban peinados y pinturas corporales como distintivo de su pertenencia a esta unidad. 

     Su valor era legendario de tal forma que preferían morir antes que retroceder. Se les encomendaban misiones de alto riesgo como la de internarse en territorio hostil, para obtener información vital para la estrategia del combate y en la batalla cada cuachic debía velar por la vida de tres o cuatro novatos porque se les consideraba «amparo y muralla de los suyos» y eran capaces de permanecer inmóviles, sin comer o beber, varios días para alcanzar su objetivo. A esta orden pertenecían miembros tan prestigiosos como Tlaacahuepan, uno de los hermanos de Moctezuma Xocoyotzin y según Clavijero el mismo tlatoani.

Guerrero águila.

       Sin duda es el guerrero que alimenta el imaginario azteca; sin embargo, es una paradoja comprobar que, a pesar de ello, no es el más representado, quizás la razón se deba a su propia exclusividad ya que sobre la armadura de algodón se ponían un mono recubierto de plumas y éstas eran un producto de lujo muy exclusivo, que sólo algunos privilegiados podían utilizar con permiso real. 
         El traje se acompañaba de un casco con la forma de la cabeza de un águila, por cuyo pico abierto el guerrero mostraba su rostro.


Guerrero Jaguar.

     Junto al guerrero águila el ocelotl o guerrero jaguar es la tipología que más se asocia con la ideología guerrera azteca y como señala Justyna Olko la identificación guerrero-azteca guerrero-jaguar debió estar fuertemente arraigada hasta bien entrado el siglo XVIII, por su representación en documentos de esa época. Este traje aparece en las listas de tributos exigidos a diferentes provincias. Unas veces, confeccionado y otras simplemente las pieles curtidas. Era de cuerpo entero, atado por la espalda y elaborado en algodón, imitando la piel del felino, o con el propio cuero. 

       Los había de distintos colores y, a veces, por su iconografía parecen estar elaborados con plumas. En cualquier caso, los aztecas eran expertos tintoreros y los productos para teñir garantizaban su permanencia tras los lavados. Además del traje completo había otro que se hacía de tiras de piel llamado oceloehuatl que podían usar los plebeyos cuando alcanzaban la máxima categoría militar.


EL FIN DEL IMPERIO AZTECA

    La conquista de Méjico, núcleo central del futuro Virreinato de Nueva España, constituido en 1535 fue encomendada en 1518 a Hernán Cortés (1485-1547) por Diego Velázquez de Cuéllar, gobernador de Cuba. Ya tenían los españoles noticias, gracias a las exploraciones previas realizadas ese mismo año por Juan de Grijalba, del Imperio Azteca.
    Así, con escasos efectivos –unos 400 hombres y algo más de 30 caballos emprende su tarea Cortés, que contó con colaboradores tan importantes como Jerónimo de Aguilar o la india Malinche- doña María-, su fiel intérprete y amante, que concebiría del conquistador a su hijo Martín; la expedición funda Veracruz, donde se constituye un Cabildo que renuncia a cualquier dependencia respecto a Cuba, e inicia el camino hacia el interior, aliándose con tribus hostiles a los aztecas, lo que le generó un elevado número de guerreros que le ayudaron a la conquista de la meseta del Anahuac y la ocupación en noviembre de 1519 de Tenochtitlán, donde el emperador Moctezuma, no así todos sus  caciques, juró obediencia a Carlos I.

   Hostigado por tropas enviadas contra él por el propio gobernador de Cuba, Cortés abandona la ciudad, dejando en su lugar a Pedro de Alvarado, cuya desafortunada gestión es el germen de una dura rebelión indígena, que termina obligando a los españoles –ya fallecido Moctezuma- a abandonar Tenochtitlán en la “Noche Triste” (1 de julio de 1520). La reconquista de aquélla, ahora por una vía plenamente militar, tiene como preámbulo la victoria española en la batalla de Otumba y se culmina con el dominio de la resistencia encabezada por el nuevo emperador, Cuahtemoc, torturado y asesinado por los españoles. Éstos irían anexionando fácilmente los territorios que conformarían Nueva España, de los que Carlos I nombraría gobernador a Cortés en 1522, aunque no tardó en ser reemplazado como máxima autoridad por Nuño de Guzmán, con el cargo de presidente de la Audiencia.
WILKES, J. (1990), Hernán Cortés, conquistador de Méjico, Madrid, Alianza.