viernes, 26 de junio de 2026

LA MUERTE DEL SASTRE.

 

LA MUERTE DEL SASTRE.

(CUENTO DE NEPÉN-DISTRITO DE SANTIAGO DE CAO)

“Por la década del cuarenta falleció en Nepén, Santiago de Cao, un sastre que se distinguía de los demás pobladores, por la solvencia económica que disfrutaba y por el carisma o la simpatía del que gozaba. Como sastre era excelente.

Aparentemente poseía buena salud. Pero, cierto día, dejó de existir, como consecuencia de un paro cardiaco.

Su deceso causó un gran dolor entre los familiares que decidieron enterrarlo con una mortaja fina y con la sortija de oro que él mucho apreciaba por la gema incrustada en la joya, que lo había hecho el joyero de la localidad, a quien le unía una estrecha amistad.

Durante el velorio, al que asistió el joyero, la sortija despertó en él, una tremenda avaricia; tanto, que cuando lo enterraron, regresó al cementerio y comenzó a profanar su tumba. Destapó el nicho con una barreta, sacó el cajón y lo abrió. Ni bien lo hizo, mutiló el dedo en donde estaba la sortija.

Segundos después, el sastre recobró la vida y se sorprendió verse metido en un féretro y ver a su amigo, el joyero, con su dedo en la mano.

 ¿Por qué estoy aquí hermano?, le preguntó.

Un silencio de derrota amarga como el rostro de un desilusionado hubo unos instantes. Luego le volvió a inquirir:

¿Por qué me has cortado mi dedo?

En ese instante muy inteligente le respondió: porque ha sido el causante de la situación en que te encuentras.

Con la aclaración pertinente, ambos amigos abandonaron el cementerio y regresaron a la población. En casa, los familiares que se hallaban en velación final, se sorprendieron al ver entrar al difunto.

Algunos se desmayaron de la impresión, los que se mantuvieron en pie le pidieron una aclaración sobre el particular, al joyero.

Este les contó con lujos de detalles lo ocurrido. Algo quedaba flotando.

 ¿Qué tenía que ver la sortija con la muerte del joyero?

Con esa incógnita oscura, decidieron ir, al día siguiente, al médico especialista.

El galeno, un reconocido cardiólogo de Trujillo les dijo que el fallecimiento eventual del sastre se debió a la sortija, que, por quedarle ajustado, no le permitía circular la sangre.

Aclarada la confusión y el motivo del deceso del sastre, a su retorno a Nepén, fue a la casa del joyero y le obsequió el anillo, con estas frases: toma hermano. Es tuyo. Yo ya no lo necesito. Fue una decisión razonable del sastre. Además, ya no tenía dedo para ponerlo, así hubiera querido adquirir otro para exhibirlo en los dedos. Así con el dedo mutilado, el sastre vivió muchos años más”.


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